Ligereza y pensamiento

El domingo 15 de abril “El hombre adecuado” recibió su primera crítica y superó la prueba de fuego. Le agradezco al periodista Marcelo Bertorello, primero por haberse tomado el trabajo de leer el libro (intuyo recibirá de a decenas diarias), por su lectura inteligente y, claro, por publicar una nota, creo yo, muy elogiosa de la novela. La reseña se hizo en la versión papel, así que, sin más, he aquí la transcritura de la nota.

 

Ligereza y pensamiento

En 1942 Albert Camus publica la novela El extranjero. La conciencia del personaje principal y excluyente, Meursault, parecía ajena a todo y a todos, como si nada pudiera conmoverla. De modo que hasta la acción más aberrante, un asesinato, resultaba un hecho indiferente, casi adecdótico. Y si bien la novela de Camus fue el testimonio más logrado de une época (la posguerra) y de una postura filosófica (el existencialismo) se podría decir, además, que abrió el camino de una importante reflexión narrativa: una trama donde las motivaciones de la acción no estuvieran sobredeterminadas por la necesidad, ni por lo fantástico.

La novela de Matías Palacio El hombre adecuado parece bucear dentro de esta misma vibra. Y lo hace cumpliendo un doble propósito, entretener y hacer pensar.

Jáuregui es el personaje principal del relato. Es cocinero y se mueve en el mundo aquejado por una duda persistente que lo hace tomar decisiones importantes (comprarse un auto, estar con una mujer, casarse, criar un niño) más movido por las circunstancias que por motivaciones definidas. La historia alterna el punto de vista de Jáuregui con el de algunas de las mujeres que están a su alrededor: su madre, un amor de la adolescencia, una compañera del trabajo, la veterinaria de su perro. De esta manera la trama se va estructurando con diferentes saltos temporales, logrando una eficaz estructura narrativa que ubica al lector como el testigo privilegiado de una vida mundana en la que un héroe irrisorio sigue las pistas esquivas de su propio destino.

Sin embargo, lo mejor del relato es el tipo de pathos que el autor logra producir en el lector: seguir la vida de Jáuregui, sus indecisiones, sus patéticas respuestas, su afecto dudoso, su empatía accidental (casi todos piensan que es un “buen tipo”), seguir su aburrimiento, su sexo insípido, en fin, seguir la conciencia de Jáuregui, mirarlo de cerca, termina siendo una experiencia divertida, absurda y hasta ligera. De un tipo de ligereza que nos deja pensando en nosotros mismos.

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